.jpg)
Sentirte el héroe de la sociedad es fácil, serlo es casi imposible. Piénsalo, ¿de toda? No puedes. Pero si que puedes ser el héroe de alguien, en algún momento. No cambiarás el curso de la vida, no te reconocerán tú valentía a gran escala, no obtendrás mucho más que un "gracias", pero ¿qué importa? Habrás ayudado a alguien, anótate un punto en generosidad.
Lo bueno de ser un héroe a media jornada es que nadie te dice cuando debes trabajar, sólo cuando te apetezca. Lo malo, no, mejor dicho, lo que algunos ven como malo, es que no hay un límite de puntos para llegar a un premio, porque no hay premio, al menos no uno que puedas tocar. Pero sí existe un premio que puedes sentir. Sí, sabes a lo que me refiero, es una sensación de bienestar contigo mismo, un subidón de adrenalina, un momento en el que te dejan subir a la cima del mundo y saborear la gloria.
Por eso, creo que no debemos intentar ser héroes de la sociedad, ni héroes a media jornada, debemos intentar vivir egoístamente bien (pero sin pasarse). Y, cuando se nos presente una ocasión, sacar nuestro traje de superhéroes del fondo del armario y ayudar al mundo, a la sociedad, a un grupo de personas o a alguien, porque conseguirás otro "gracias", otra sonrisa, otra sensación de bienestar y podrás anotarte otro punto.