12 dic 2010

¿Por qué no huele a palomitas?

¿Por qué ya no huele a palomitas?
¿Por qué? Vivo en el mismo sitio que antes. Mi familia sigue siendo mi familia. Yo sigo siendo yo. Seguimos teniendo aceite, fuego y sal. Entonces, ¿qué ha cambiado? ¿Por qué ahora a nadie le da por hacerlas? Puede que sea porque aunque aparentemente todo es como antes, todo ha cambiado. Mi casa ya no huele a nueva, las paredes tienen marcas por todos lados, los muebles están gastados y los dibujos hechos con ceras de colores han desaparecido por completo. Mi familia ha crecido, por separado y en conjunto. Mi hermana es más grande y más madura, ya tiene claro su futuro y los problemas son parte de su día a día. Mis padres están más mayores, las cosas importantes se vuelven boberías y empiezan a apreciar la sencillez. Yo he crecido, soy más alta, mi cara es más angulosa, soy menos optimista, ya no lo veo todo tan simple y hago de cualquier cosa un mundo. El aceite no ha cambiado, es el mismo, pero ahora me sabe distinto. El fuego de la cocina está un poco gastado pero se puede usar y es fiable. La sal es la de siempre, fina, pero ahora me encanta y antes prefería el azúcar. Ahora huele a colonia, a libro abierto, a velas, a experiencia, a vestido de fiesta, a aparato electrónico y a nosotros mismos. Definitivamente no huele a palomitas. Porque todo es igual y, sin embargo, todo ha cambiado.