6 may 2011

Ni el mejor, ni uno más.

Quiero que el tiempo se pare, pero no en esta semana, ni en la anterior. Quiero volver a un día de verano, que sople esa brisa que te refresca, que haga calor, tomarme una limonada bien fría, tocar la guitarra tirada en un rincón de una casa cualquiera, cantarle a la noche, sonreír.
No quiero seguir creciendo, ni quiero quedarme así. Quiero volver a tener seis años, que sea sábado (el día de recoger en mi casa), correr por aquel inmenso pasillo con mi hermana y reírme a carcajadas de cualquier cosa que ella diga, que ella haga, ir a comer fuera con mis padres, ponerme aquel vestido azul a cuadros, hacer el tonto, sentirme en la cima del mundo, sin saber lo que es una cima, ni entender lo que abarca la palabra mundo.
Quiero que el tiempo pase muy deprisa, tener veinti pico años de golpe. Estar en otro país, en otro continente, no conocer a nadie, salir a la calle a hacer lo que me venga en gana, sacar fotos a cualquier tontería que vea, tomarme un café bien cargado (¿No se supone que de mayor me gustará?).

Simplemente, no quiero esto, no quiero que sea hoy, ni mañana. No quiero que sea ni lunes, ni miércoles, ni sábado, ni domingo... Quiero volver a aquel momento en el que tenía  la certeza de que era completamente feliz.