Ay, yo si me acuerdo. Me acuerdo de todos mis amigos del colegio, de las TALVAS, de los viajes, de la acampada, de las peleas, de los recreos, de "chicas contra chicos". Me acuerdo de todos los niños que me gustaron, de mis mejores amigos, de cómo me reí, de las "locuras" que hicimos, de aquella clase que todos los profesores decían que era la peor, de lo bien que nos llevábamos todos, de las golosinas, de los días de fiesta, de los papelitos en clase. Recuerdo los trenecitos en música, los castigos en el comedor, las historias en religión, los días de verano, los pasillos, las mesas, las sillas, la fila antes de ir a clase, lo orgullosos que estábamos de ser del B, las veces que jugábamos a la botella o a los colores, las veces que lloramos, las veces que nos pegamos, las lágrimas de pura felicidad... Me acuerdo, de todos y cada uno de los momentos importantes, y me encanta la infancia que tuve al lado de todos aquellos niños y niñas, a los que adoraba con locura.
Y hoy, miro hacia atrás y pienso: Volvería a ser pequeña mil veces más, y no cambiaría nada.