Estoy enamorada. El sentido de esas dos palabras lo han cambiado todo en casi un año. He cambiado. No puede ser que antes hubiera un hueco vacío en mi mente, que mientras esperaba a ser llenado, no sirviera para nada. Pero lo que pasa es que antes no existía tal espacio, se creó cuando llegó la persona que me saca la sonrisa más grande de todas con tan solo existir. Se ha ganado un sitio... un sitio ENORME, se lo ha ganado porque es el causante de la mayoría de mis sonrisas y de que me brillen los ojos cada vez que estoy con él. Es mi mayor distracción, es mi persona de confianza, es mis días felices. Es el chico con el que me siento nerviosa y tranquila a la vez, con el que estoy como en casa, el que consigue que me olvide de todo lo demás. Me abraza, y cuando lo hace me siento más segura que en cualquier otro sitio, cuando me abraza sonrío sin que me vea, cierro los ojos y me consiento ser la persona más feliz del mundo. Estoy demasiado implicada como para poder decir algo de él sin que parezca que habla la novia de, y no yo, yo misma con mis opiniones sobre la gente. Pero lo digo en serio: es una persona increíble, es simpático, es gracioso, es listo, es guapo, es considerado. Tiene cientos de detalles que me encantan y hacen que lo adore más aún. Pero si tuviera que elegir una sola cosa de todas las que ya he dicho, me quedaría con su impresionante capacidad para hacerme sonreír siempre, sea como sea la situación, aunque no estemos juntos, aunque no haga nada, aunque no me vea nadie, no puedo pensar en él sin sonreír. Apunto todos y cada uno de los días que pasamos juntos porque me parecen preciosos y agradables y son los días en los que mejor me lo paso. Hay tantas cosas que no quiero olvidar nunca... los abrazos, cuando me pasa el brazo por los hombros, el roce de nuestras manos mientras caminamos separados y la forma en la que las juntamos, los piques de mentira, su forma de hacerse el ofendido, mi manera de acercarlo a mí dando por terminada la broma, los besos de despedida cortos y con prisas y sonrisas entre medio, los besos larguísimos en los que nos acercamos todo lo posible, los besos de película que me hacen flotar en una nube, los regalos sencillos y cargados de sentido, su sonrisa mientras me mira, las caricias, los soplidos, cuando nos decimos "te quiero" muy bajito...
Con todo, creo que he dejado bien claro que las dos primeras palabras son completamente ciertas. Estoy enamoradísima de él y de todas esas cositas que lo hacen ser como es.
P.D. La pulsera se quedará en mi muñeca durante muchísimo tiempo asi que gracias por darme algo que mirar y tocar cuando no estamos juntos. Puede que ahora te imagines un poco mejor lo muchísimo que te quiero.
