Hola, ¿sabes que te quiero? Sí, lo sabes. Entonces no tiene sentido decir nada más, eso es lo que te diría todos los días de mi vida: Te quiero. Te quiero. Te quiero. Pero para no parar aquí, que no tengo ganas de dejar de escribir, seguiré diciendo cosas. Cosas como que no me voy a cansar nunca de ti, como que sigues siendo mis días felices. Lo de "mis días felices" es la mayor verdad que te he dicho y por eso me gusta repetirlo. Bueno... eso, y que te quiero.
Volaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaados en un banco. Yo desabrigada mientras que todo el mundo lleva puesto lo más calentito que tiene, acostándome en el suelo para hacer la croqueta, poniéndote mis manos heladas en la barriga, aunque no me dejes porque estás muerto de frío.
Volaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaados en un banco. Tú con una sudadera que no abriga mucho digas lo que digas, haciéndome cosquillas en el cuello, quejándote de que te duele el codo, intentando ponerme la sudadera porque te da frío verme.
Volaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaados en un banco. Nosotros bailando en medio de la calle, riéndonos, hablando, abrazándonos, picándonos con tonterías, sacándonos fotos debajo de las farolas, haciéndonos los ofendidos, escondiéndonos de la gente, besándonos, sonriendo.



