27 may 2012

Abstracto, incoloro, insípido.

Hola... ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Estoy cansada... Por favor, ¿alguien? Oh, mierda. ¿Mami? Mami me han dejado sola. ¡MAAAAAMÁÁÁÁ! ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? Hay paredes blancas por todos lados. ¡Lo tengo! Estoy en un laberinto. Es eso, ¿no? No, no... Qué laberinto, ni que porras. Eh, ahí. Detrás de esa mancha, ¿es eso un cartel? No puedo levantarme, ¿Qué pasa? ¿Dónde están mis piernas? ¿Y mis brazos? ¿Y mi cuerpo? No siento mi corazón latir. ¿E...e...estoy muerta?
-¡NO!
¿¡Qué ha sido eso!? No, ¿qué? ¿No estoy muerta? ¿Con qué estoy pensando si no tengo cabeza? ¿Cómo puedo ver manchas blancas si no tengo ojos? ¿Cómo he podido oír esa negación si ni siquiera tengo orejas? ¿Mamá? ¿Papá? Papá, tengo miedo...
-¡NO!
Por favor... por favor, ayuda.
-Eres libre.
¿LIBRE? SEAS QUIEN SEAS, ESTO NO ES LIBERTAD. NO PUEDO NI GRITARTE, NO PUEDO ANDAR, NO TENGO CUERPO.
-Eres libre. Puedes gritar y moverte sin las limitaciones que un cuerpo acarrea. Eres tan libre, que no eres ni persona, no eres una, ni uno, formas parte de todo.
No quiero ser libre. ¿Me has oído con tus orejas invisibles? ¡NO QUIERO SER LIBRE!
-¿Por qué? Eso es lo que ansían la mayoría de los humanos.
Si soy libre, ¿por qué no están aquí mis padres, mis amigos, mi familia...?
-No necesitas sentimientos, eres libre de ellos. La mayoría te hacen angustiarte, te encierran, te manipulan, hacen que no pienses con claridad.
Soy libre... Pues haciendo uso de dicha libertad, vuelvo con la gente a la que quiero.
-¿Por qué?
No quiero ser libre sola. Eso jamás será libertad.