31 jul 2012

Suerte echada.

No controlas el tiempo, las nubes, ni el sol. No controlas la vida de los demás, sus decisiones, ni sus sueños. No controlas tus sentimientos, tu felicidad, ni tu tristeza. Pero puedes decidir si salir o quedarte en casa. Puedes elegir. Eres dueño de tus acciones y responsable de sus consecuencias. Decide: ¿Vivir como papel secundario en la vida de otro, o ser el protagonista de tu propia vida?