Tierra trágame, hazme desaparecer. Tiempo para, retrocede diez segundos. Cuerpo responde, haz algo coherente. Mente aclárate, piensa con claridad. Y tú, sí, tú. REACCIONA. En ese momento en el que quieres desaparecer, retroceder diez segundos, hacer algo coherente, pensar con claridad. En esos en los que te parece que el mundo está rompiéndose en pedazos bajo tus pies. En los que miras el término "desaparecer de la faz de tierra" con otros ojos. En esos, justo en esos, tienes que mantener la cabeza sobre los hombros y los pies sobre la tierra. Tienes que pensar que hay personas en ese momento que tienen problemas muchos peores al tuyo. Tienes que recordarte que es una cosa que se puede superar rápidamente.
Sí, esa es la teoría. Pero ¿la realidad? La realidad es que yo también he pensado que he tocado fondo. Mi cerebro también se ha bloqueado automáticamente para no hacerme sufrir. ¿Yo? ¿En esos momentos? ¿Qué qué haría? CORRER. Sin pensarlo dos veces, sin pararme a mirar atrás, sin cansarme, correría.