Hoy me siento capaz de hacer cualquier cosa. Energía, y que fluuuuya por mis venas. En mis oídos "Volverá" de ECDL. Me vienen tantos momentos a la mente, tantas caras, tantas bromas. Se me dibuja una sonrisa en la cara. Llevo unas semanas pensando bastante en cómo era todo antes, cuando estaba en el colegio. Pasé, pasamos, por infantil, el porche y la cancha. Fui taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan feliz, fui una niña feliz. Con mis amigos, con mi familia, con mis juguetes, con mis experimentos de pasta de dientes, con mi desorden permanente, con mi cara manchada de chocolate por todos lados. Tuve los mejores compañeros de clase que pueda tener alguien, el mejor grupo de amigas con el que hice de todo, esas cuatro chicas con las que me cabree millones de veces, las que me enseñaron tantas cosas, las que me alegraron los días, las que me hicieron formar parte de algo. Tuve los mejores amigos, que siempre estaban haciendo bromas, medio hiperactivos, medio golfos, pero mis amigos. Fueron tantas tonterías, tantas meteduras de pata, tantas mejillas sonrojadas, tantos pensamientos, tantas dudas. Fui feliz. Nunca supe cuando dejé de ser una niña, cuando me convertí en lo que sea que soy ahora, cuando empecé a tener problemas, cuando empecé a tomarme las cosas en serio. Qué estupidez, con lo bien que se está siendo inocente, sin tomarse las cosas a pecho. Mis padres, mi hermana, mis primos, mis tios, mis abuelos... Mi abuela. Tenía dos años, lo sé, pero me acuerdo de cómo me mimaba, me acuerdo de ir corriendo hacia ella para darle un beso en mi primer día de colegio, de un sábado en aquella casa de Santa Cruz, mi hermana y yo pintando Bratzs. Mi padre haciendo tonterías, jugando con nosotras, contándonos cuentos sobre castillos de gelatina, mariposas, ratones..., mi madre llevándonos a la playa, a patinar, al parque, a comer al monte, abrazándonos durante las noches malas. Sigo sonriendo, sonriendo y emocionándome. Otra imagen, mi hermana y yo descojonadas en... en todos lados, mi hermana y yo cabreándonos, mi hermana y yo dejándonos cartas por debajo de las puertas para perdonarnos. Fui, pues eso, una niña, con sus cosas y sus manías, pero una niña. Fui cómo soy ahora, pero más pequeña, más inocente y puede que más sonriente.
Ya no suena "Volverá", le da a "publicar entrada", y va a seguir con su vida. Sí, yo también lo sé, fue una niña muy feliz.