Yo decido. Ajá, ya ves... Tengo el mundo en el bolsillo delantero derecho de mi pantalón vaquero. Un iPod. Y para hacerlo mío cuento con la ayuda de unos cascos. Ya está, el mundo es mío.
¿Que me siento mal? Una canción lenta, para deprimirme más, para mover los labios con la letra, para poder pensar. ¿Que estoy alegre? Una bailable, en inglés a ser posible, ponerme a bailar disimuladamente, que no me importe lo que haga la gente a mi alrededor, ser la protagonista de un videoclip. ¿Que soy feliz y quiero venirme más arriba aún? Una de las buenas, de esas canciones que merecen la pena, en inglés sí o sí, que se oiga mucho la guitarra eléctrica y la batería, fliparme, ser el centro del mundo.
Podría seguir, cada estado de ánimo tiene su canción. La vida con música vale más la pena.
