Hay quien cree en el día de San Valentín, en regalarse detalles caros, sentimentales, o típicos. Hay quien piensa que el día de San Valentín es el día de los enamorados, el día en el que las parejas no deben enfadarse, el día en el que debemos querer más, besar más, ser más tiernos, más cariñosos. Pero ese alguien no soy yo.
Hoy no estoy más enamorada, hoy, al saber que es 14 de febrero, no sentí que le debía algo a alguien, aunque ese "algo" para algunos sea un "te quiero". Hoy al despertarme pensé en que vería al chico que adoro con locura (y en que olía a tostadas).
Al igual que si eres padre, lo eres todo el tiempo, si estás enamorado, lo estás todo el rato, no dura un día.
Hay quien dice que el amor se encuentra en nuestro corazón. Pero ese alguien no soy yo. El amor, por lo menos el mío, está en mi cerebro, en todas sus conexiones, en todas mis neuronas. Es el cerebro el que contiene quién soy, si me lo quitan no hay nada, si me quitan el corazón... Me ponen otro.
Los que no regalamos nada, los que no creemos en el día de San Valentín como día en el que demostrar nuestro amor, ¿queremos menos, somos menos románticos? No, somos auténticos, sentimos, y sentimos las 24 horas del día, los 365 días del año.
Te quiero, hoy, mañana, y siempre.