Agobiante. La voz de una profesora de matemáticas sin demasiada empatía, el uso constante de la palabra "examen", los minutos de estudio que dedicas a pensar en la nota que quieres tener, los nombres de cinco asignaturas colocados a lo largo de la misma semana en la hoja de exámenes de la agenda, quedarse hasta la una estudiando sabiendo que no servirá de nada.
Agobiante. La vida del estudiante es agobiante y, sin embargo, la mejor.