Hay formas de estar bien estando malo. Un ejemplo... así, al azar, es tener la pierna mal, sin poder estirarla del todo, que te duela la garganta al tragar, hablar con voz de camionero, reírte con un: jijiji, estar mareado, que te duela la cabeza, no poder estarte quieto cinco segundos seguidos, y, aún así, conseguir que todas esas molestias y esos dolores sean un eco, un recordatorio de que no debes desabrocharte la rebeca.
¿Y qué hace que lo que en tu casa te parecía el catarro más horrible del mundo se convierta en polvo? Sentir que ese instante es el momento más feliz de toda tu vida, es ese sentimiento de felicidad llevada al extremo el que hace que todo lo malo desaparezca completamente para dejarte un rato a solas con tu sonrisa, con tus ganas de que ese momento no acabe nunca.
¿Qué haría yo sin ti, cosa?