10 nov 2012

Welcome to the Hotel California.

Se abre la puerta. Dos largas piernas, poca ropa, mucho maquillaje.
- ¿Champán?- pregunto.
- Tabaco.
Me quito la ropa entre humo, paredes rojas y colillas. Ella me mira indiferente.
-Acuéstate.
Para ella un cliente más, para mí el intento de una noche romántica, perfecta.
Termino, ella no creo... No debería, pero eso me desilusiona.
Sé que va contra las normas, que ella ni necesita, ni quiere oírlo, pero reventaré si no lo suelto: Te quiero.
Me mira, se ríe y suelta un interminable suspiro que me hace sentir el ser más patético y ridículo del Universo. Escondo la rosa entre las sábanas para no humillarme más. Recoge el dinero y, antes de que la puerta termine de cerrarse suena un escueto: "Bienvenido al Hotel California, caballero."
-Gracias- susurro.