Soy el modelo perfecto de la hermana del medio aunque no
tenga hermanos y por tanto no haya medio. Los hermanos del medio no somos los
primeros en ir al instituto, en tener pareja, ni en salir de fiesta, pero
tampoco somos los mimados de la casa, los adorables, ni a los que hay que
cuidar. Somos a los que piden consejo y los acostumbrados a recibirlos. Somos
una especie que vive entre vosotros en silencio. Nos camuflamos en bromas, en
payasadas y en torpezas porque debemos captar la atención de los demás, que se
fijen en nosotros por algo. Somos raros, tenemos algo distinto al resto de la
gente, algo que no se capta a simple vista, un destello, una chispa que
llevamos con nosotros a todas partes. No podemos ser tímidos, pero somos
inseguros porque nunca se nos ha dado demasiada importancia y a veces olvidamos
que la tenemos.
Yo parezco una chica más, una chica del montón, alegre y
bromista, pero tengo el corazón rodeado de un plástico que quiere romperse,
todavía no he explotado. Todavía no le he enseñado al mundo quién soy yo
realmente. Yo, como hermana del medio, os advierto: preparaos, porque no habéis
visto ni la mitad de lo que soy capaz, de lo que llevo dentro, de cómo soy.