20 oct 2012
Cepulcro familiar de Elías Marrero y Alayon y Esposa
Querido mío:
Estuve dispuesta a darte lo mejor de mí a cada momento, a intentar hacerte feliz todos los días de mi vida. Cariño, Elías, ¿de verdad llegaste a quererme? Aunque solo fuera durante unas pocas milésimas de segundo. Lo dudo. ¿A caso se te estremecía Lo más mínimo el corazón mientras me pegabas borracho? ¿Por qué, Elías? Si me entregué a ti en cuerpo y alma.
Aquella noche en la que me mataste a golpes no te vi soltar ni una mísera lágrima. Pero fue la noche más romántica que compartimos, por el hecho de que te pegaste un tiro porque, así me gusta entenderlo, no concebías un mundo sin mí.
Cuando visité nuestra lápida mi nombre no estaba, te encargaste de que nadie me recordara. Pero ni por eso te guardo rencor, vida mía, ya que será de ti de quién se rían por haber cometido una falta de ortografía en algo tan importante como tu propia tumba.
Te ama,
tu esposa. No Gabriela, no. Tu esposa.