12 ene 2013

Puedo explicarlo... Bueno, no. Y lloro.

Adoquines negros y chicles grises aplastados. Caen mis párpados sin intención de subir. Una bola de plastilina en medio de mi garganta. ¿Dónde estoy? Ganas de llorar. Llegar a casa, ahí estaré a salvo.
Tú y tus amigos. Reconozco tus DC verdes y esa liga naranja fluorescente. ¿Ale?
-Tere, ¿se puede saber ... sola por la noche?
¿Qué acabas de decir? Ale... no sé qué pasa, estoy llena de agua.
-Tere, mírame.
La puta plastilina azul no me deja hablar. Tus labios con esa mueca que pones cuando algo no te gusta.
Me agarras la muñeca. La música está muy alta, ¿cuándo la han puesto? Tus amigos me miran raro, noto sus ojos en mis párpados. Lágrimas atascadas dentro de mis mofletes. Me ahogo.
Yo lo quiero de mechada y queso. Un plato con un sandwich mixto frío. Eh, mechada y queso... joder, quiero desaparecer. Me haces una broma para animarme, pero no puedo reírla.
Ale, no te vayas, por favor.
Adoquines negros y chicles grises aplastados, ni rastro de naranja.