16 ene 2013

Recuerdo los abrazos.


¿Por qué los amigos han de durar hasta el fin de los días?  ¿Por qué las frases de amistad hablan de la eternidad, del “para siempre”? He tenido muchos buenos amigos a lo largo de lo poco que llevo en este mundo, me han hecho reír un gran puñado de personas diferentes. Y ya no están. No es que se hayan ido, sigo cruzándomelas por los pasillos del instituto, o por las calles más transitadas, pero simplemente ya no somos lo que éramos. ¿Y qué? ¿No fue real? ¿No nos creímos cuando hablamos de lo que haríamos cuando fuésemos más mayores, ahora?
 Cambiaron de gente, de carácter, cambiaste tú… ¿Qué importa? Se terminó pero fue bonito, fue divertido, lo supimos disfrutar. ¿Se queda en una mirada rápida, en, quizás, hasta una sonrisa, o se queda en todas las imágenes que te explotan en la cabeza cuando reconoces a esa persona con la que pasaste algo, ya fuese mucho o poco tiempo?
Los amigos no son los que deben acompañarte en los buenos momentos, son las personas que, contigo, hicieron que fueran buenos.