-¡QUÉ TE QUIERO!- Grita aquel loco de amor de delante.
Ella lo abraza, lo besa, se ríe. Él le pasa el brazo por encima sonriendo, con la nariz roja por el frío. Cinco pasos, coge carrerilla, y se sube a la pela. Se oyen sus risas por toda la calle. Ella echa la cabeza hacia atrás y sonríe irradiando felicidad por cada una de sus células.
Si algún día ella no soy yo seguiré sonriendo. Al fin y al cabo, los locos siempre me hacen reír.